El Telemark, inventado por Sondre Nordheim, pionero del esquí moderno, es un estilo que se considera los inicios del esquí.
El esquí se usaba para desplazarse de un lugar a otro por superficies planas, no se deslizaban por pendientes, ya que se consideraba peligroso.

En 1868, en una competición celebrada en la provincia de Telemark (Noruega), Nordheim, sorprendió a los asistentes, realizando unos movimientos jamás vistos en los que se trataba de avanzar un esquí y hacer una genuflexión con la otra pierna.
Todo el mundo quedó asombrado, de esta manera nacía otra forma de desplazarse sobre la nieve en la que se podía cambiar de valles, deslizarse por otras superficies que no fueran exclusivamente superficies planas y por lo tanto avanzar mucho más.

En este momento, en la ciudad de su mismo nombre, comenzó el Telemark. Rápidamente esta modalidad se hizo famosa en los Alpes. Durante finales del siglo XIX, las competiciones de esta modalidad son tan vistosas, que hacen que este deporte se extienda.
Pero, poco a poco, esta modalidad va siendo eclipsada por el esquí alpino o el nórdico.
No será hasta los años 70 cuando vuelve a tomar importancia en Norteamérica, donde muchos esquiadores se ven atraídos por una modalidad que supone un desafío físico mayor.

La mayor diferencia del Telemark frente a otros estilos, es que el talón de la bota no queda fijado al esquí. Esta característica hace que se tenga que doblar las rodillas para hacer los giros, las manos se llevan al frente, quedando la espalda ligeramente curvada y la cabeza levantada.
Los movimientos del Telemark, suponen un esfuerzo físico y de coordinación que para muchos esquiadores, es un reto más allá del esquí alpino o de fondo.

En el caso del material, el de Telemark, es diferente, los esquís son más anchos que los de esquí alpino, los bastones son más largos y las botas, permiten flexionar los dedos, lo que hace mas fácil la genuflexión para hacer los giros.

Los que se han aficionado a esta modalidad, destacan la libertad que se disfruta con el Telemark, la independencia de las dos piernas y el no ceñirse sólo a las bajadas, hace que sea una practica más activa y versátil que otras modalidades, implica conocer bien el medio en el que se realiza, por lo que te obliga a ser un apasionado de la nieve y su entorno.

El Telemark, no es una modalidad fácil de aprender sólo, si quieres iniciarte en ella, es mejor que reserves una clases de Telemark, tu profesor te enseñará como se hacen los giros, mantener el equilibrio y compensar el peso. En Era Escòla, contamos con profesores de Telemark con gran experiencia, ellos te ayudarán y te guiaran para adentrarte en esta modalidad.